Existe una práctica habitual de las Administraciones de edificios residenciales y condominios que genera una falsa sensación de seguridad: lavar y sanitizar el estanque de agua y dar por cumplida la tarea sanitaria. La desinfección física es solo la primera etapa del proceso. Sin una verificación analítica posterior realizada por un laboratorio acreditado, el procedimiento queda incompleto y expone a la comunidad a riesgos sanitarios y sanciones legales.
Puntos vulnerables de contaminación secundaria
Es fundamental diferenciar la naturaleza técnica de las instalaciones hídricas: la fuente de captación proviene de la red pública, y es el agua tratada y fiscalizada por la empresa sanitaria que provee al recinto, cumpliendo con los parámetros de la Norma NCh 409.
A su vez, el estanque domiciliario es la fuente de acumulación de agua que retiene un volumen diseñado para asegurar la continuidad del suministro y la presión del edificio. Al no ser un sistema de flujo continuo, este estanque es susceptible a la contaminación secundaria.
El agua almacenada sufre la disipación progresiva del cloro libre residual, lo que favorece el estancamiento, la acumulación de sedimentos en el fondo y la formación de bio-capas en las paredes interiores. Estas condiciones convierten al estanque en un entorno propicio para la proliferación de bacterias coliformes y otros microorganismos patógenos.
La diferencia entre lavar y certificar
El lavado y la sanitización física del estanque domiciliario no garantizan la potabilidad del agua, y no demuestran la inocuidad microbiológica ni fisicoquímica del agua de consumo, por dos razones críticas:
Riesgo de re-contaminación: Si la desinfección no elimina por completo los residuos orgánicos, o si el agua de rellenado entra en contacto con tuberías no sanitizadas, los microorganismos vuelven a multiplicarse en cuestión de horas.
Riesgo de sobre-dosificación química: El uso excesivo de productos químicos (como hipoclorito de sodio o desinfectantes industriales) sin un enjuague adecuado puede dejar trazas tóxicas o alterar el pH y la turbiedad del agua que llega a los grifos de los departamentos.
¿Qué hacer?
Para asegurar la potabilidad del agua acumulada en el estanque domiciliario, y garantizar legal y técnicamente que es 100% apta para el consumo humano, se debe realizar una verificación analítica certificada bajo la Norma NCh 409 / DS 735 de Agua Potable que considera:
Toma de muestra con protocolo de cadena de custodia y envases estériles.
Análisis de Coliformes Totales, E. coli / Coliformes Fecales y Aerobios Mesófilos.
Medición de Cloro Residual Libre (DPD), Turbiedad y pH.
El marco normativo
El Decreto Supremo 735 (Reglamento de Agua Potable) y la norma NCh 409 establecen que toda agua destinada al consumo humano debe cumplir estrictamente con los límites de calidad microbiológica, química y organoléptica.
Cuando una administración limita su gestión a la boleta de la empresa de limpieza sin contar con el informe de ensayo emitido por un laboratorio acreditado bajo la norma NCh-ISO 17025:2017 carece de respaldo legal y se expone a un sumario de la SEREMI de Salud o un brote gastrointestinal en el edificio, además de la responsabilidad civil, regida por la Ley 21.442, exige diligencia debida al administrador y al comité. Solo el informe microbiológico acreditado exime de responsabilidad ante eventuales reclamos.
¿Cómo hacerlo?
Para optimizar los costos de mantención del edificio, Laboratorio Latorre ofrece un Plan Anual de Calidad de Agua que unifica la verificación del estanque post-limpieza (NCh 409), el control de la red potable y el monitoreo de la piscina comunitaria (DS 209) en una sola visita de muestreo, entregando informes acreditados listos para la Asamblea y la SEREMI.
No dejes la salud de tu edificio a medio camino. Asegura la verificación microbiológica y fisicoquímica del agua de consumo con más de 40 años de experiencia analítica.
👉 Cotiza el Plan de Verificación de Estanques y Plan Anual de Edificio.
